Taberna LA FERRO (Chamberi-Madrid). Sábado pasado. Hora del aperitivo (15 horas).
Unos cuantos parroquianos hablábamos de lo que se habla entre cañas y a esas horas : DEL COMERCIO y DEL BEBERCIO.
En un momento de la conversación, el novio holandés de Anitxu comenta lo rica que le había salido, el otro día, a su chica la LENGUA DE TERNERA ASADA. A la mayoría de nosotros nos dió un poquito de asco, y coincidimos en que, en el mundo de la CASQUERÍA, pocas cosas "trabajábamos", a saber, callos, oreja a la plancha y poco más.
En esto, que se me ocurre decir que, en mi familia ("Los Miguelitos"), el plato estrella son las MANITAS DE CORDERO. ¡En qué momento! Al parecer todos eran unos "enteraos" del tema : uno, que las cocina de la ostia ; otro, que en su pueblo se juntan unos cuantos colegas y se comen "un ciento" (cien manitas) entre todos ; la una, que le gustan con una ligera salsita de tomate y cebolla ; el otro, que se puede comer él sólo cincuenta.
Total, que a medida que incrementaba la ingesta de cerveza, aumentaban las loas a las extremidades superiores ovinas. Creo recordar que hubo uno que dijo, incluso, que había escrito un ensayo al respecto, su título : "Las Manitas de Cordero. Orígenes Culinarios e Historia Gastronómica, de Roma hasta nuestros días".
Al fin, me lanzo el ordago y digo :"¡Ya está! El viernes que viene hacemos un "ciento en mi casa"
Nos repartimos las tareas : los ingredientes, la cocina, el vino. Todo controlado.
A la hora que escribo estas líneas, precisamente el encargado de comprar y preparar el plato, está desaparecido, y la comilona suspendida.
¡Quizás nos sobró alguna caña el sábado pasado!
B&B
PD.- Merche dice que lo veía venir, que hay poca seriedad. Yo le contesto que la gente de taberna es así, libres, sin compromisos, como los corderos en el prado.